miércoles, 18 de diciembre de 2013

Estética - 18--12-13

"Mi mostacho es la envidia de todos los mozos del lugar"

"Cuanto se ha dicho hasta el día de la estética musical está, casi por completo, basado en un sistema falso."

Por 5 puntos, ¡traten de adivinar la nacionalidad de este buen hombre! 

Pero aún así, no nos ensañemos con él... todavía. Veamos qué más dice:

"...a saber: que esta ciencia debe tratar menos de profundizar lo que hay de hermoso en la música en sí propia, que de retratar los sentimientos que despierta en el que escucha."

Lo que Hanslick quiere decir, en castizo, es "dejad de dar por saco con que la música es bonita que eso ya lo habéis dicho cincuenta mil veces." Pone los paradigmas filosóficos griegos como ejemplo, que sólo relacionaban lo bello con las manifestaciones que producía en los individuos. Lo cual hace que me plantee una duda muy seria: si al final los griegos lo dijeron todo tal y como era, ¿qué necesidad había de más filósofos en la era moderna? ¿Es que estos buenos señores no se dan cuenta de que todo lo que pudiesen llegar a pensar en sus vidas un griego, que tenía esclavos que le hicieran todo el curro y no tenía nada más que hacer que filosofar ya habría llegado a la misma conclusión?  

Dejando a un lado la envidia completamente sana que padezca por los ciudadanos griegos antiguos, Hanslick no deja de tener razón. Tira abajo siglos y siglos de pensamiento dedicado a encontrar lo bello en el arte en sí mismo, cuando la respuesta está en el observante o en el oyente. Por ende, por poner un ejemplo, cierta música no es "triste": va destinada a provocar sentimientos de "tristeza". Que parece lo mismo, pero no. Porque poner la etiqueta "triste" a una música solo porque el 40% de la población mundial te diga "suena triste", no es válido. Para ello, debería provocar sentimientos unificadores: y tenemos cierta certeza de que, porque algo sea de una manera tajante para nosotros y para todos los que nos rodean, no significa que esto sea así de manera global.

Sin embargo, como ya se ha dicho, la música "va destinada a provocar algún sentimiento". Eso significa que el compositor, lo más seguro, es que planease qué reacción quería conseguir en el oyente en un punto u otro. Sin embargo, ni siquiera eso es válido para etiquetar la música. Tomemos como ejemplo (lo siento por llevarlo a mi terreno), el género audiovisual. ¿Podemos pensar lo mismo de una pieza concreta, antes y después de verla asociada a la imagen que va acompañada? Entonces la música no es el factor determinante en si misma. Somos nosotros. Nosotros, maldita especie subjetiva, que tendemos a creer que algo es de una manera porque la sentimos así.

Menos mal que vino Hanslick a abrirnos los ojos. Gracias, Hanslick. Tú si que vales. Y además, tu bigote mola.


jueves, 12 de diciembre de 2013

Audiciones 16-12-13


Compuesta en 1938 en respuesta a una carta de Joseph Szigeti y patrocinada por el clarinetista Benny Goodman, que interpreta en esta grabación junto a Bartok, Contrasts es la única pieza camerística de Bartok que incluye un instrumento de viento madera. El título se refiere a los cambios drásticos de tempo y caracter entre los tres movimientos.


El principe de madera es un ballet de un solo acto estrenado en 1914, que aún muestra las influencias wagnerianas y debussianas de Bartok. En el argumento, un principe se enamora de una princesa, pero se interpone entre ellos una hada, que alza un bosque entre los dos. El principe ata su abrigo a un bastón con una corona en la punta, llamandolo el "Principe de la madera", lo cual atrae la atención de la princesa, que baila con la marioneta. El hada dota de vida al Principe de la madera, que se fuga con la princesa, dejando al principe desolado. El hada finalmente se apiada de él y desencanta al principe de la madera, haciendo que los dos amantes se vuelvan a reunir.

domingo, 1 de diciembre de 2013

02/12/13


Melancholie, de Poulenc, es una pieza para piano de caracter romántico. Compuso esta pieza improvisando, y una vez tuvo definidos los temas creó el resto de la obra a partir de ella, creando así una estructura difusa y fantástica.


La creation du monde, de Millhaud, es un ballet que describe la creación del mundo según la mitología africana. Cuando se estrenó fue motivo de escandalo, ya que el vestuario creado por Fernand Léger resultaba tan pesado para los bailarines que no podían moverse con total libertad.