Lo único que nos interesa es el hecho de que la música no puede cumplir sino como mímesis de la vida interior la función que le han asignado las circunstancias histórico-sociales de toda cultura incipiente. La tarea de la filosofía del arte consiste en descubrir las conexiones categoriales que se imponen en esa situación. [...] por el lado objetivo se tienen determinadas vibraciones que es posible identificar matemáticamente con exactitud, y por el lado subjetivo, en cambio, percepciones auditivas e impresiones que las acompañan, que están vinculadas con ellas. Esta heterogeneidad inmediata es sin duda un hecho, manifiesto del modo más llamativo en las acciones directamente fisiológicas del mundo externo sobre los hombres. [...] Si el color verde aparece como reacción fisiológicamente necesaria a una determinada vibración, ¿ qué otra cosa puede ser sino la refiguración de este fenómeno en el alma humana?
Se podría decir que, desde que existe una concepción del "arte", también nace una inquietud imposible sin resolver: ¿en qué consiste exactamente? ¿Es un impulso nacido del alma, que tiende a representar lo que hay a su alrededor? ¿O al contrario la inspiración viene de fuera, del exterior, hacia adentro? Quizá uno de los factores más a tener en cuenta es el que cita Lukacs: es una mimetización de la vida interior adaptada a sus circunstancias contemporáneas. Es la combinación entre lo exterior y lo interior, la manifestación de esa relación y los sentimientos que provocan a su vez, que se plasman en la obra.