La Voluntad en cuanto Voluntad de vivir es, en esencia, un impulso aciago: es carencia, aspiración, anhelo, avidez, esfuerzo sin fin, deseo incomable; y así, puesto que todo querer tiene en principio una carencia, el mundo de la Voluntad no puede ser otra cosa que el mundo del sufrimiento. [...] El hombre, hasta entonces esclavo del querer, fuente de todo dolor y de todo mal, libera por un momento su conocimiento de la opresión de la Voluntad y se convierte en claro espejo del ser del mundo. [...] Este abatimiento pasajero de la Voluntad, que tanto nos alivia, es además la única vía que nos permite atisbar la secreta intimidad de las cosas y conocerlas en su manifestación más pura.
Arthur Schopenhauer, filosofo alemán cenizo
De esto que está Schopenhauer en un mercadillo, ve unos calcetines y pregunta "¿cuánto es?" "1 euro y la voluntad", le contestan. "¿Voluntad?", replica Schopenhauer, iracundo y altivo. "No, Voluntad no tengo. Y te voy a explicar por qué...". Y el vendedor de calcetines se murió de aburrimiento.
Iñigo del Valle, musicólogo y showman en ciernes
Así como Schopenhauer puede chasquear los dedos y librarse de la Voluntad, intento hacer lo mismo para tirar abajo mis prejuicios contra los filósofos alemanes cargantes. Sin embargo, soy incapaz de hacerlo. ¿Por qué? Porque, a menos que tengas un control absoluto sobre tu psique, dudo mucho de que puedas eliminar partes de ella con solo pensarlo. Es más, es posible que si intentas no pensar sobre algo (canguro, canguro, canguro), acabes pensando en ello de forma irremediable. Por cierto, ¿alguien, por casualidad, está pensando en canguros?
Pero aún dejando eso a un lado, no podría estar más en desacuerdo con el texto. Lo que hace rica la obra de un artista es, precisamente, su visión subjetiva de las cosas - cómo, a través de unos ojos que no son los nuestros, vemos el mundo de una manera diferente, e incluso mimetizamos con esa realidad. Realidad que es irrelevante cuanta parte de verdad y cuanta de falsedad tenga: es rica por esa variación, por hacernos capaces de entrar en una visión que no es la nuestra.
Ya no es sólo que la subjetividad sea de gran importancia en el arte: es que es imposible desprenderse de ella. No existe la objetividad. Repito: la objetividad no existe. Incluso la ciencia, que se atiene a la verdad más brutal y fundamental, está teñida de cierta subjetividad si el investigador está contaminado por un deseo de que quiera encontrar algo en concreto. La llamada "verdad" es diferente para cada uno, y tendemos a llamarla así según el porcentaje de gente que esté de acuerdo con una verdad puesta en común.
A no ser que seas alemán. Si eres alemán, tienes acceso a la verdad absoluta.