martes, 18 de febrero de 2014

Estética II - 19/02/2014


"¡No! ¡¡OTRO ALEMÁN NO!! ¡¡¡¡¡ARRRRRGGGH!!!!!!"
Iñigo del Valle, momentos antes de estampar el teclado de su ordenador contra la pared más cercana 
"¿Qué es verdaderamente la cosa en la medida en que es una cosa? Cuando preguntamos de esta manera pretendemos conocer el ser-cosa (la coseidad) de la cosa. Se trata de captar el carácter de cosa de la cosa. A este fin tenemos que conocer el círculo al que pertenecen todos los entes a los que desde hace tiempo damos el nombre de cosa."
Martin Heidegger, filosofo alemán emperifollado

"...y mientras me pinchaba, me enseñó una cosa: que una rosa es una rosa es una rosa"
Mecano, filósofa ochentera

Tras intentar profundizar en el texto, no conseguirlo, beberme cuatro copas de vodka (o botellas, no me acuerdo muy bien) para intentar entrar en sintonía con él, no volverlo a conseguir y volver a estampar lo que quedaba del teclado contra otra pared... he decidido realizar mi comentario sobre una única frase, que me ha parecido lo suficientemente simple para mi cerebro de mosquito como para poder analizarla:

"Previamente habrá que dejar de lado toda concepción y enunciado que pueda interponerse entre la cosa y nosotros. Sólo entonces podremos abandonarnos en manos de la presencia imperturbada de la cosa."
Total: que dejemos de dar por saco con lo de que "esto suena raro" o "esto es feo". Que abandonemos toda idea preconcebida que tengamos del arte y lo contemplemos desde su forma más pura. En teoría es como la gente que "entiende" de arte moderno es capaz de ver la obra desde una visión artística, intentando vislumbrar lo que hay más allá de lo estético. 

Sin embargo, para muestra de que esto es una falacia, video al canto:


Resumido: un programa pide a unos niños de 2 y 3 años que pinten un cuadro, y acto seguido lo cuelgan en Arco, la exposición de arte contemporáneo más famosa de España. El resultado es poco menos que hilarante (mención especial al buen hombre que dice ver una fuerte represión sexual representada en el lienzo). Esto me lleva a la pregunta: si no podemos juzgar una obra de arte ni por su estética ni por lo metafórico, ¿por qué podemos juzgarla?  Lo más probable es que la respuesta sea que no podemos juzgar... pero entonces, si no hay un feedback, si el arte no genera una respuesta fiel... ¿para qué exponerlo? Está claro que su creación tiene un motivo, que es casi tan vital como el respirar, pero... ¿es adecuado que el arte de uno, la visión de un mundo individual, sea juzgado por otros? ¿Se puede hacer, siquiera? ¿Qué es el arte?

Yo respondo: el arte es... tener mucho frío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario