Quizá sea impresión mía, pero me parece que la música de Ravel es capaz de producir muchas emociones, incluso contradictorias, en un mismo momento. Es como si fuera música pensada únicamente como colores.
Satie compuso sus Danses Gothiques en un momento difícil de su vida, en el que necesitaba paz y relajación. En esta obra se aprecia una simplicidad casi inocente, enlazando acorde tras acorde en una dinámica de piano.
A pesar de que esta Bagatella sens tonalité pertenece a Liszt, me ha parecido interesante citarla como una obra precursora del movimiento académico musical del siglo XX, en la que la tonalidad y el ritmo comienzan a deformarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario