Ver esta escena de Salomé (Richard Strauss) me hace darme cuenta al instante de que esta armonía, a caballo entre lo tonal y lo atonal, es el vehículo perfecto para las escenas dramáticas de las óperas. Es casi cinematográfico. A través de los bruscos giros de la música, vemos con mucha claridad como la personalidad de Salomé es un verdadero torbellino de emociones; cómo pasa en un momento de reflejar rabia a amor.
En esta primera sinfonía de Mahler se aprecia el estilo heredado de Wagner, de cara al uso de los letimotifs, pero también un interés por las nuevas tendencias musicales. Aunque no deja de ser música pura, el uso de la tímbrica de los instrumentos tiene algo de programático.
No suelo escuchar piezas cuya tímbrica está unicamente compuesta por un solo instrumento, pero la Suite Bergamasque de Debussy es profundamente evocadora. Me encanta el empleo que hace de la escala pentatónica.
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